Tantos extraños que no conocen su paradero.
Tantos extraños que no conocen sus raíces...
Desde el primer olor.
Por que no me llamaste esa vez que me perdí en el pasillo?.
Cuando me encuentres estancado adentro de ese maldito frasco de pastillas;
en el que que tanto te decepcione.
Una lava saldrá de mi nariz,
que espantara a todos los que están en el cuarto
y tu espalda se retirara
dejándome abandonado.
Levantarse es un desafió,
los dedos se enfrían como los ojos;
y sin reflejos para
captar que esta ciudad es una demente.
Cuando me encuentres estancando en aquel frasco de pastillas...
Podrás angustiarte eternamente,
e irte por la puerta principal.
Y yo estrellar mi cabeza contra los ventanales,
que compramos para que nuestro hijo pueda ver afuera.
Afuera,
afuera...
afuera por ultima vez.
Tantos padres que se mueren sin llorar,
tantas madres que se olvidaron de amamantar,
por que preocuparme yo,
si ya lo tengo y no lo tengo,
y no recibí tu llamado.
La sangre se agota,
y es espesa sobre el veneno.
Y cuando me encuentres como el gran perdedor,
inmerso en ese frasco que me tenga en coma.
Me mata la nariz y la inspiración que tanto te enamoro...
Enamoro...
Amor.
Tantos extraños que no conocen sus raíces...
Desde el primer olor.
Por que no me llamaste esa vez que me perdí en el pasillo?.
Cuando me encuentres estancado adentro de ese maldito frasco de pastillas;
en el que que tanto te decepcione.
Una lava saldrá de mi nariz,
que espantara a todos los que están en el cuarto
y tu espalda se retirara
dejándome abandonado.
Levantarse es un desafió,
los dedos se enfrían como los ojos;
y sin reflejos para
captar que esta ciudad es una demente.
Cuando me encuentres estancando en aquel frasco de pastillas...
Podrás angustiarte eternamente,
e irte por la puerta principal.
Y yo estrellar mi cabeza contra los ventanales,
que compramos para que nuestro hijo pueda ver afuera.
Afuera,
afuera...
afuera por ultima vez.
Tantos padres que se mueren sin llorar,
tantas madres que se olvidaron de amamantar,
por que preocuparme yo,
si ya lo tengo y no lo tengo,
y no recibí tu llamado.
La sangre se agota,
y es espesa sobre el veneno.
Y cuando me encuentres como el gran perdedor,
inmerso en ese frasco que me tenga en coma.
Me mata la nariz y la inspiración que tanto te enamoro...
Enamoro...
Amor.
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