Teníamos todo,
acá tirados en la vereda.
Con el vino,
y las sombras de las nubes de septiembre.
Te desdoblas para abrazarme,
pero ahora se pierde eso...
por los papeles mojados.
Y ya se desarme en pedazos tu alma.
Tu derrumbas todos esos vagones
donde nos divertimos;
cuando parece llegar,
pero aun así esta,
ahora estamos separados por el tiempo.
Es como la agria apuesta de la ilusión;
que se quiebra con nuestro espíritu;
y esos besos pierden también su memoria.
Ahora quieres los retazos,
pero se van poniendo nítidos.
Y los meses nublan esa tristeza.
Tu te reposas sobre ese volcán,
doliendo mas.
Cuando todas mis angustias,
se van yendo por le yema,
sopla el viento en mis neuronas.
Vuelve a llover,
por un segundo nomas.
Mi cuerpo desnudo.
Y aun tengo esas memorias,
sobre mi bolsillo;
la felicidad
solo me entra en la palma de la mano.
Cuando desapareces en mi sombra,
y no hay nada mas,
vuelve eso,
después de tanto dolor,
en otra canción.
Emanuel Brunella
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